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Y ... la dejó caer. Había llegado hace bastante tiempo a aquel lugar, ése que tanto buscó y que mas tarde la desepcionó. Engañadoras voces la guiaron por un camino lleno de oscuridad y agonía, pero ella escuchaba tan solo la venida del paraíso. Cegada por la ambición de tener el paraíso en sus manos y frente a sus ojos, se marchó en busca de éste, dejando atrás a aquella persona que amaba y que sin saberlo aún, la acompañaría por el resto de sus días. Aquel hombre que, llenaba cada momento de su vida y que la complemetaba de una forma casi perfecta, aquel que con tanto esmero buscó por ella y que finalmemte la había encontrado.Cegada y engañada, olvido a aquella persona que tanto amaba y se marchó, tras de ella él la siguió, tratando de detenerla. Ella lo evitaba, le gritaba y lo golpeaba. Aquel hombre, ya desepcionado de aquella actitud y con el corazón destrozado, la dejó en paz. Era tanta la ambición que en ese momento poseía, que nada le importaba, tan solo el paraíso que tanto escuchaba. Mientras caminaba, con los ojos negros de ambición, sintió un fuerte grito tras su espalda, se volteó y él le entregó una rosa. Ella sin pensarlo y sin darse cuenta, la tomó y rápidamente se marchó.Mientras ella caminaba, en cada paso que daba, la oscuridad rodeaba más fuerte su entorno y ella no lo veía, el silencio mortal de lo que le esperaba era imperceptible para sus oídos y el frío que se apoderaba de su cuerpo, ya estaba llegando a su corazón. Aunque todo era frío, oscuro y desesperante, la rosa que aquel hombre le había regalado, permanecía con una viveza impresionante. Ya había pasado bastante tiempo desde que había partido hacía ese paraíso que escuchaba. Hasta que repentinamente, las voces ya no susurraron mas ni tampoco hablaban, sino que comenzaron a gritar, a gritar tan fuertemente que ella exitada corrió hacia "su" paraíso. Cuando ya estaba dentro de ese paraíso, las voces cesaron completamente y todo lo que no había visto y sentido antes, comenzó a invadirla. Se encontraba en una aislada habitación. El silencio mortal ya la desesperaba, el frío del ambiente comenzó a congelar su cuerpo y su corazón y la oscuridad no le permitía ver nada, el pánico la invadió. Estupefacta, se dejó caer al suelo pensando y llorando desesperadamente, se dió cuenta que estaba totalmente acompañada de una inmensa soledad y que había perdido lo que mas amaba en la vida.Luego, comenzó a sentir un calor en su mano, y ahí vió aquella rosa que él le había regalado, brillando con un fuerte rojo, tan viva y fragante, tan tibia y reconfortante. Lo recordó y su alma se quebró, su corazón revento, como había podido ser capaz de hacer todo esto y haber creado su propia perdición, era cierto, se encontraba en "su" paraíso, el paraíso de su ambición, egoísmo y su infierno. Se levantó del suelo, observó aquella hermosa rosa que nunca había muerto, aún estando rodeada de tanta desolación. No queriendo sentir más lo que había perdido para siempre y aceptando que se encontraba en la misma pudrición de su vida, decidió dejarse morir, sabiendo que nunca más podría tener a esa rosa encarnada en un hombre nuevamente y que su propia oscuridad la había llevado a la muerte. Con sus manos temblorosas, apretó esa rosa y lentamente comenzó a abrir su mano para dejarla libre de tanto dolor, de tanta pudrición, soledad y agonía. Abrió totalmente su mano, y ... la dejó caer, y la vió desaparecer antes sus ojos, y ... la dejó caer, esa lágrima que, determinó su viva muerte.
-Pasuchi
va una lorna ^^

Y ... la dejó caer. Había llegado hace bastante tiempo a aquel lugar, ése que tanto buscó y que mas tarde la desepcionó. Engañadoras voces la guiaron por un camino lleno de oscuridad y agonía, pero ella escuchaba tan solo la venida del paraíso. Cegada por la ambición de tener el paraíso en sus manos y frente a sus ojos, se marchó en busca de éste, dejando atrás a aquella persona que amaba y que sin saberlo aún, la acompañaría por el resto de sus días. Aquel hombre que, llenaba cada momento de su vida y que la complemetaba de una forma casi perfecta, aquel que con tanto esmero buscó por ella y que finalmemte la había encontrado.Cegada y engañada, olvido a aquella persona que tanto amaba y se marchó, tras de ella él la siguió, tratando de detenerla. Ella lo evitaba, le gritaba y lo golpeaba. Aquel hombre, ya desepcionado de aquella actitud y con el corazón destrozado, la dejó en paz. Era tanta la ambición que en ese momento poseía, que nada le importaba, tan solo el paraíso que tanto escuchaba. Mientras caminaba, con los ojos negros de ambición, sintió un fuerte grito tras su espalda, se volteó y él le entregó una rosa. Ella sin pensarlo y sin darse cuenta, la tomó y rápidamente se marchó.Mientras ella caminaba, en cada paso que daba, la oscuridad rodeaba más fuerte su entorno y ella no lo veía, el silencio mortal de lo que le esperaba era imperceptible para sus oídos y el frío que se apoderaba de su cuerpo, ya estaba llegando a su corazón. Aunque todo era frío, oscuro y desesperante, la rosa que aquel hombre le había regalado, permanecía con una viveza impresionante. Ya había pasado bastante tiempo desde que había partido hacía ese paraíso que escuchaba. Hasta que repentinamente, las voces ya no susurraron mas ni tampoco hablaban, sino que comenzaron a gritar, a gritar tan fuertemente que ella exitada corrió hacia "su" paraíso. Cuando ya estaba dentro de ese paraíso, las voces cesaron completamente y todo lo que no había visto y sentido antes, comenzó a invadirla. Se encontraba en una aislada habitación. El silencio mortal ya la desesperaba, el frío del ambiente comenzó a congelar su cuerpo y su corazón y la oscuridad no le permitía ver nada, el pánico la invadió. Estupefacta, se dejó caer al suelo pensando y llorando desesperadamente, se dió cuenta que estaba totalmente acompañada de una inmensa soledad y que había perdido lo que mas amaba en la vida.Luego, comenzó a sentir un calor en su mano, y ahí vió aquella rosa que él le había regalado, brillando con un fuerte rojo, tan viva y fragante, tan tibia y reconfortante. Lo recordó y su alma se quebró, su corazón revento, como había podido ser capaz de hacer todo esto y haber creado su propia perdición, era cierto, se encontraba en "su" paraíso, el paraíso de su ambición, egoísmo y su infierno. Se levantó del suelo, observó aquella hermosa rosa que nunca había muerto, aún estando rodeada de tanta desolación. No queriendo sentir más lo que había perdido para siempre y aceptando que se encontraba en la misma pudrición de su vida, decidió dejarse morir, sabiendo que nunca más podría tener a esa rosa encarnada en un hombre nuevamente y que su propia oscuridad la había llevado a la muerte. Con sus manos temblorosas, apretó esa rosa y lentamente comenzó a abrir su mano para dejarla libre de tanto dolor, de tanta pudrición, soledad y agonía. Abrió totalmente su mano, y ... la dejó caer, y la vió desaparecer antes sus ojos, y ... la dejó caer, esa lágrima que, determinó su viva muerte.
-Pasuchi
va una lorna ^^
1 comentario:
Vaya...ya veo a que te referías cuando decias que te recorde a cuando escribías lo que escribías...
Me gusto, tu escrito, y ademas, de alguna forma me identificó.
Saludos.
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